135. La necesidad de la protección especial de la salud pública.
Bajo el capitalismo, los trabajadores siempre se han visto obligados a vivir en barrios insalubres de las ciudades, donde las enfermedades epidémicas campan a sus anchas.
Fue únicamente debido al temor de que ellos mismos sufrieran estas epidemias, que los capitalistas introdujeron ciertas medidas para mejorar el saneamiento de las zonas en las que habitaban sus esclavos asalariados.
Ya en 1784, el parlamento británico manifestó sus sentimientos liberales y comenzó a preocuparse por los trabajadores. El motivo de esta actividad fue el informe de una comisión parlamentaria especial que había constatado que en las fábricas se había originado una terrible epidemia de tifus.
El capitalismo solo se interesó por la protección de la salud pública en la medida en que esto era necesario para su propia seguridad.
Como resultado de la guerra imperialista, la situación de las grandes masas de trabajadores ha empeorado considerablemente. Las circunstancias generales, el hambre, el frío, etc., han dado lugar a epidemias devastadoras que causan una mortalidad generalizada, a sucesivos brotes de cólera, tifus y a una nueva enfermedad conocida como gripe española. Esta última enfermedad tuvo manifiestamente una estrecha relación con la guerra. Las constituciones de las personas, agotadas y destrozadas, no tenían capacidad para resistir los gérmenes de esta enfermedad. En todas