Es natural, por tanto, que el proletariado urbano, habiendo tomado el poder, lo use principalmente con este fin: elevar a todos los estratos atrasados de la población trabajadora al nivel requerido de conciencia comunista. La burguesía utilizó la escuela para la esclavización de todos los que viven del trabajo. El proletariado utilizará la escuela para emanciparlos, para barrer los últimos rastros de esclavitud espiritual de la conciencia de los trabajadores. Gracias a las escuelas, la burguesía pudo imponer a los niños proletarios una mentalidad burguesa. La tarea de las nuevas escuelas comunistas es imponer a los niños burgueses y pequeñoburgueses una mentalidad proletaria. En el reino de la mente, en la esfera psicológica, la escuela comunista debe llevar a cabo el mismo derrocamiento revolucionario de la sociedad burguesa, debe efectuar la misma expropiación que el Poder Soviético ha efectuado en la esfera económica mediante la nacionalización de los medios de producción. Las mentes de los hombres deben ser preparadas para las nuevas relaciones sociales. Si a las masas les resulta difícil construir una sociedad comunista, esto se debe a que en muchos departamentos de la vida mental todavía tienen ambos pies firmemente plantados en el suelo de la sociedad burguesa, a que todavía no se han liberado de los prejuicios burgueses. En parte, por consiguiente, es tarea de la nueva escuela adaptar la mentalidad de los adultos a las condiciones sociales cambiantes. Más aún, sin embargo, es tarea de la nueva escuela formar a una generación más joven cuya ideología entera esté profundamente arraigada en el suelo de la nueva sociedad comunista.
Table of Contents
La Escuela bajo el régimen burgués
335