El Partido Comunista ruso debe inducir a masas cada vez más amplias de la población trabajadora a hacer uso de los derechos y libertades democráticas, y debe ampliar las posibilidades materiales en este sentido.[§49.]
La democracia burguesa ha proclamado reiteradamente la igualdad de los individuos con independencia del sexo, la raza, la religión y la nacionalidad; pero el capitalismo no ha sido capaz en ninguna parte de realizar esta igualdad de derechos en la práctica, y en su fase imperialista ha provocado una intensificación extrema de la opresión racial y nacional.
Por la simple razón de que el Poder Soviético es el Poder de los trabajadores, ha podido llevar a cabo por primera vez en el mundo, completa y en todas las esferas de la vida, la abolición total de los últimos vestigios de la desigualdad de la mujer en los ámbitos de los derechos conyugales y familiares.
En el momento actual, la tarea de nuestro partido consiste en laborar en el campo de las ideas y en el campo de la educación preeminentemente con este fin, para poder efectuar la destrucción definitiva de todos los vestigios de la desigualdad y los prejuicios anteriores, especialmente entre los estratos atrasados del proletariado y el campesinado.
No contento con proclamar una igualdad formal de derechos para la mujer, el partido se esfuerza por liberarla de las cargas materiales de la antigua economía doméstica sustituyendo dicha economía por viviendas comunales, comedores comunales, lavaderos centrales, guarderías, etc.[§50.]