la ciencia, en la medida en que el capital tienda a utilizar la ciencia únicamente en el grado en que en un momento dado la ciencia tienda a elevar las ganancias, será barrido del camino.
77. Las tareas destructivas del comunismo.
En el terreno de la educación, como en todos los demás, el Partido Comunista no se enfrenta meramente a tareas constructivas, ya que en las fases iniciales de su actividad se enfrenta asimismo a tareas destructivas. En el sistema educativo que le ha legado la sociedad capitalista, debe apresurarse a destruir todo aquello que ha hecho de la escuela un instrumento de dominación de la clase capitalista.
En la sociedad capitalista, las etapas superiores de la vida escolar eran propiedad exclusiva de las clases explotadoras. Tales escuelas, en su interminable serie de escuelas clásicas superiores, escuelas modernas superiores, institutos, cuerpos de cadetes, etc., tienen que ser destruidas.
El personal docente de las escuelas burguesas servía a los propósitos de la cultura burguesa y del engaño. Debemos expulsar implacablemente de la escuela proletaria a todos aquellos maestros de las viejas escuelas que no pueden o no quieren convertirse en instrumentos para la ilustración comunista de las masas.
En las escuelas del viejo régimen se contrataba a profesores que habían sido indoctrinados con el espíritu burgués; en estas escuelas se practicaban métodos de enseñanza que servían a los intereses de clase de la burguesía.
En nuestras nuevas escuelas, debemos hacer borrón y cuenta nueva con todo eso.
La vieja escuela estaba íntimamente asociada con la religión —mediante la enseñanza religiosa obligatoria, la asistencia obligatoria a las oraciones y la asistencia obligatoria a la iglesia—.