plusvalía que recibían aumentaba hasta alcanzar una proporción inmensa. En lo que concierne al nivel de vida capitalista, a los lujos capitalistas y a los ingresos capitalistas, es evidente que estos aumentaron muchas veces.
La guerra de clases surge del conflicto de intereses entre la burguesía y el proletariado. Estos intereses son tan esencialmente irreconciliables como lo son los respectivos intereses de los lobos y las ovejas.
Es evidente que al capitalista le resultará ventajoso hacer que los obreros trabajen el mayor tiempo posible y pagarles lo menos posible; por otra parte, a los obreros les resultará ventajoso trabajar durante el mínimo de horas y por el máximo de salarios.
Obviamente, por lo tanto, desde el momento en que la clase obrera comenzó a existir, ha debido de haber una lucha por salarios más altos y horas más cortas.
Esta lucha nunca ha sido interrumpida y jamás ha sido acallada. Sin embargo, no se ha limitado a una lucha por un avance insignificante en los salarios.
Dondequiera que se ha desarrollado el sistema capitalista, las masas trabajadoras se han convencido de que deben acabar con el propio capitalismo. Los trabajadores comenzaron a reflexionar sobre cómo este sistema detestado podría ser reemplazado por un sistema justo y de compañerismo basado en el trabajo. Tal fue el origen del movimiento comunista de la clase trabajadora.
En su lucha, los trabajadores han sufrido numerosas derrotas. Pero el sistema capitalista lleva en su seno la victoria final del proletariado. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el desarrollo del capitalismo conlleva la proletarización de las grandes masas del pueblo.