Concretizando la realización de las tareas de la dictadura proletaria aplicadas a Rusia, un país cuya peculiaridad más notable es el predominio numérico del estrato pequeño burgués de la población, el Partido Comunista Ruso ha definido estas tareas de la manera siguiente:[§41-45.]
# POLÍTICA GENERAL.
Una república burguesa, por muy democrática que sea, consagrada por las consignas de la voluntad del pueblo, la voluntad de toda la nación, la voluntad de todas las clases, expresa inevitablemente —por el solo hecho de basarse en la propiedad privada de la tierra y de los demás medios de producción— la dictadura de la burguesía, de una máquina para la explotación y la opresión de la inmensa mayoría de los trabajadores por parte de la camarilla capitalista. En contraste con esto, la democracia proletaria o soviética transforma a las organizaciones de masas de aquellos que son oprimidos por la clase capitalista, de los proletarios y semiproletarios (los campesinos pobres), es decir, de la inmensa mayoría de la población, en el fundamento permanente y unificado de todo el aparato del Estado, local y central, desde abajo hasta arriba. Con ello, el Estado soviético realiza, entre otras cosas, en una forma inconmensurablemente más amplia que nunca antes, la autonomía local, sin ningún tipo de autoridad impuesta desde arriba. Es tarea de nuestro partido trabajar incansablemente en pro de la instauración completa de ese tipo superior de democracia que necesita para su correcto funcionamiento la elevación continua del nivel de cultura, organización y capacidad de iniciativa de las masas.[§46& 47.]
A diferencia de la democracia burguesa, que oculta el carácter de clase del Estado capitalista, el Poder Soviético reconoce abiertamente que todo Estado tendrá inevitablemente un carácter de clase hasta que la división de la sociedad en clases haya desaparecido por completo y, con ella, toda autoridad estatal haya desparecido. El Estado soviético, que por su propia