entre las filas de los campesinos. Aparte de aumentar el número de cursos de conferencias agrícolas y el número de escuelas agrícolas, el mejor método para lograr este fin en el futuro inmediato será mediante la provisión de cursos especiales para los miembros más dotados de las comunas y los ártels. De este modo, se podrá reclutar una vanguardia de agricultores capacitados de entre las propias filas del campesinado.
De enorme importancia para los campesinos en esta coyuntura es la provisión de posibilidades para la reparación de los aperos de labranza.
En vista de la actual hambruna de hierro, es imposible para los pequeños talleres privados emprender las reparaciones necesarias.
El Estado es el único que se encuentra en condiciones de organizar el asunto a una escala suficientemente amplia, en parte ampliando las actividades de los talleres de reparación en las granjas soviéticas, y en parte cubriendo el campo con una red de talleres instituidos especialmente para la reparación de los aperos de labranza.