Nuestros problemas (de los cuales tenemos muchos, aunque están disminuyendo) no provienen de las malas leyes, sino del hecho de que tenemos muy poco de muchas cosas y de que hay una escasez absoluta de ciertos elementos esenciales. La carestía, como hemos visto, se debe a la lucha llevada a cabo contra nosotros por el imperialismo mundial, y también a la guerra imperialista que los enemigos de la clase trabajadora han estado librando entre ellos.
Hablando en términos generales, cuando resumimos lo que la República Soviética ha hecho en el terreno de la protección laboral, y cuando estudiamos las leyes de la República Soviética, obtenemos el siguiente cuadro.
(a) La limitación de la jornada de trabajo. En esta materia, el Poder Soviético ha llevado a cabo diversas medidas.
- Por fin hemos hecho realidad la jornada de 8 horas, consagrándola por ley (un paso que el Gobierno de coalición evitó diligentemente); y existe una jornada laboral de 6 horas para los trabajadores intelectuales y para quienes trabajan en oficinas.
- Las horas extraordinarias están prohibidas por regla general. Solo se permiten en medida limitada en casos excepcionales, y se pagan a tiempo y medio.
- En los oficios especialmente nocivos, la jornada de trabajo se reduce aún más. Los trabajadores del tabaco trabajan 7 horas al día; los de la industria del gas, 6.
- Se ha establecido un descanso semanal normal de 42 horas, y a tal efecto las horas del sábado se han reducido en todas partes a 6. Los trabajadores que no puedan dejar el trabajo el domingo podrán descansar en cualquier otro día de la semana.