Por otra parte, al tratar la vasta cantidad de casos que ocurren independientemente de las condiciones peculiares de la era revolucionaria —casos penales menores de carácter pequeñoburgués—, los tribunales populares deben dar expresión a la actitud completamente nueva hacia tales delitos que ha sido adoptada por el proletariado revolucionario, efectuando así una revolución en todo el carácter de las medidas penales.
73. Tribunales Revolucionarios.
Estos tribunales populares —para los cuales se elige a los jueces, de los cuales los jueces pueden ser destituidos y en los cuales todo trabajador debe cumplir con su deber judicial cuando le llega su turno— son considerados por el Partido Comunista como los tribunales ordinarios del Estado proletario.
Pero en la época de la más extrema intensificación de la guerra civil, se ha considerado necesario complementar los tribunales populares mediante el nombramiento de tribunales revolucionarios. La función de los tribunales revolucionarios es tratar de manera rápida y despiadada a los enemigos de la revolución proletaria.
Tales tribunales se cuentan entre las armas para aplastar a los explotadores y, desde este punto de vista, son tanto instrumentos de ataque y defensa proletarios como la Guardia Roja, el Ejército Rojo y las Comisiones Extraordinarias.
En consecuencia, los tribunales revolucionarios están organizados según criterios menos democráticos que los tribunales populares. Son designados por los sóviets y no elegidos directamente por los trabajadores.