En la República Soviética, las masas no se limitan a elegir (eligiendo, no a abogados venales, sino a su propia gente), sino que participan en la labor de administración, ya que los sóviets y las demás organizaciones de las masas trabajadoras se ocupan efectivamente de la labor administrativa.
En lo que respecta a los sóviets, las elecciones son de tal índole que mantendrán un estrecho contacto entre estos órganos y las masas.
Pues las elecciones a los sóviets no son territoriales en el sentido residencial, sino que se basan en los lugares donde la gente trabaja (fábricas, talleres, etc.); se basan, según reza la frase, en «unidades de producción».
Quienes están unidos en su vida laboral eligen de entre los suyos, como delegados, a las personas en quienes tienen mayor confianza.
Así el Poder soviético realiza una forma enormemente superior, una forma mucho más genuinamente popular, de democracia: la democracia proletaria.
¿Cuál es,