El Poder Soviético asegura a las masas trabajadoras, en un grado incomparablemente mayor del que les aseguraba la democracia burguesa y el parlamentarismo, la facultad de elegir y revocar a los delegados; esto se facilita y se hace accesible en beneficio de los obreros y los campesinos.
De este modo, el Poder Soviético compensa los defectos del sistema parlamentario —especialmente la separación de las esferas legislativa y ejecutiva característica de dicho sistema, el distanciamiento de las instituciones representativas respecto a las masas, etc.
Asimismo, el Estado soviético aproxima el aparato del Estado a las masas de tal manera que las unidades electorales del Estado, las células fundamentales a partir de las cuales se construye, ya no constan de circunscripciones territoriales, sino que ahora son unidades de producción (fábricas y talleres).
Nuestro partido debe concentrar sus energías en la tarea de lograr una mayor aproximación entre los instrumentos de poder y las masas trabajadoras, sobre la base de una comprensión más clara y plena por parte de estas masas de la democracia en la práctica, especialmente mediante la promoción de la responsabilidad y la rendición de cuentas de las personas principalmente interesadas.[§51.]
Mientras que la democracia burguesa, a pesar de sus declaraciones en contrario, hizo del ejército un instrumento de las clases pudientes, separándolo de las masas trabajadoras y contraponiéndolas a ellas, haciendo imposible o difícil que el soldado ejerza sus derechos políticos, el Estado soviético une a los trabajadores y a los soldados en sus órganos, los sóviets, en los cuales tienen iguales derechos e intereses idénticos. Es tarea de nuestro partido salvaguardar y promover esta unión de los trabajadores y los soldados en los sóviets, y fortalecer la unidad indisoluble de las fuerzas armadas con las organizaciones del proletariado y el semiproletariado.[§52.]