laboral. Con el avance de la técnica de fabricación, podemos esperar que la jornada laboral sea inferior a las ocho horas, y de este modo se proporcionará a cada miembro de la sociedad comunista tiempo de sobra para la educación especializada. En ciertos casos, y cuando se trate de personas con talento inusual, puede resultar conveniente hacer excepciones en forma de exención del trabajo durante un cierto número de años, con el fin de proporcionar oportunidades para el estudio o el trabajo de investigación. Si la exención total del trabajo pareciera inconveniente para el interés social, podrá haber una reducción especial de la jornada laboral para tales individuos.
82. La Universidad.
En la actualidad todavía es imposible prever con precisión qué carácter adoptarán las escuelas superiores de formación especializada bajo el comunismo. Probablemente serán de varios tipos. Habrá lugares donde se impartirán cursos breves. Habrá politécnicos y escuelas de laboratorio, en las que se impartirá instrucción al mismo tiempo que se lleva a cabo investigación experimental; en ellas, toda distinción entre profesores y estudiantes habrá desaparecido. Pero ya hoy podemos tener la absoluta seguridad de que las universidades en su forma actual, con sus actuales plantillas de profesores, han dejado de ser instituciones útiles. Llevan un paso más allá el mismo tipo de instrucción que se proporcionaba en las escuelas secundarias burguesas del viejo tipo. Por el momento, estas universidades pueden reformarse impregnando las plantillas de profesores con la incorporación de personas que tal vez no alcancen el nivel de los «especialistas cultos de la sociedad burguesa», pero que serán plenamente competentes para llevar a cabo la revolución