En el año 1866, por cada cien trabajadores empleados como tejedores en fábricas de algodón, había 70 tejedores trabajando en casa; en los años 1894-5, por cada cien obreros fabriles había sólo 8 trabajadores a domicilio.
En Rusia, el crecimiento de la gran producción fue extraordinariamente rápido porque el capital extranjero acometió su organización directa. Hacia el año 1902, las grandes empresas ya empleaban a cerca de la mitad (el 40 por ciento) de todos los obreros industriales rusos.
En 1903, en la Rusia europea, las fábricas que empleaban a más de 100 obreros constituían el 17 por ciento de todas las fábricas y talleres; y del número total de obreros ocupados en fábricas y talleres, el 76,6 por ciento trabajaba en estas grandes fábricas.
La victoria de la gran producción en todo el mundo acarrea muchos sufrimientos a los pequeños productores. A veces desaparecen profesiones enteros y regiones enteras quedan despobladas (por ejemplo, los tejedores silesianos en Alemania, los tejedores indios, etc.).
(b) La lucha entre el pequeño y el gran capital en la agricultura.
La misma lucha entre la pequeña y la gran producción que se desarrolla en la industria, se produce también bajo el capitalismo en la agricultura. El terrateniente, que administra su finca tal como el capitalista administra su fábrica; el campesino rico, ávido y usurero; el campesino medio; el campesino pobre, que a menudo acepta un empleo del terrateniente o del campesino rico; y el jornalero agrícola: podemos comparar esta serie agrícola con la serie industrial del gran capitalista, el pequeño capitalista, el artesano independiente, el trabajador a domicilio y el obrero asalariado. En el campo, al igual que en la ciudad, las grandes posesiones otorgan una ventaja en comparación con las pequeñas.
En una granja grande, es comparablemente fácil introducir métodos modernos.