peligro para la vida de otros ciudadanos), se impone el aislamiento del criminal de la sociedad, pero de tal manera que se le den al infractor plenas oportunidades para su regeneración moral.
La mayor parte de las medidas antes descritas, que implican una transformación completa de los métodos penales habituales, ya han sido recomendadas por los mejores criminólogos burgueses. Pero en la sociedad burguesa siguen siendo un sueño. Nada más que la victoria del proletariado puede garantizar su realización.
75. La justicia proletaria en el futuro.
Por lo que respecta a los tribunales revolucionarios, esta forma de justicia proletaria no tiene ninguna importancia para los días futuros, del mismo modo que el Ejército Rojo tendrá alguna importancia para el futuro después de haber vencido a los guardias blancos, o del mismo modo que las Comisiones Extraordinarias tienen alguna importancia para el porvenir.
En una palabra, todos los instrumentos creados por el proletariado para el período crítico de la guerra civil son transitorios. Cuando la contrarrevolución haya sido aplastada con éxito, estos instrumentos ya no serán necesarios y desaparecerán.
Por otra parte, la justicia proletaria en forma de tribunales populares electivos sobrevivirá indudablemente al final de la guerra civil, y durante un largo período tendrá que seguir utilizando medidas para hacer frente a los vestigios de la sociedad burguesa en sus múltiples manifestaciones. La abolición de las clases no traerá como resultado la abolición inmediata de la ideología de clase, que es más longeva que las condiciones sociales que la han producido, más duradera que los instintos de clase y las costumbres de clase que la han traído a la existencia. Además, la abolición de las clases puede resultar un proceso prolongado. La