Estado de la burguesía y de la nobleza terrateniente, estaba compuesto por personas pertenecientes a las clases más diversas. Aquellos que eran llamados al servicio eran arrancados por la fuerza de su entorno natural: * el obrero, de la fábrica; * el campesino, del arado; * el empleado, del escritorio; * el dependiente, del mostrador. Los reclutas eran entonces reunidos artificialmente en los cuarteles y distribuidos en las diversas divisiones del ejército. Le convenía al Estado burgués romper toda conexión entre el recluta proletario y su fábrica, y entre el recluta campesino y su aldea, para hacer tanto del obrero como del campesino instrumentos ciegos para la opresión de las masas trabajadoras, y para que fuera fácil emplear a los obreros y campesinos de una provincia para fusilar
En la construcción del Ejército Rojo, el Partido Comunista obra de manera opuesta. Aunque las condiciones de la guerra civil han obligado frecuentemente al partido a aprovechar al máximo los viejos métodos de organización, la aspiración esencial apunta hacia algo totalmente diferente.
Nuestro objetivo ha sido garantizar que las subdivisiones del ejército, en el curso de su formación (la compañía, el batallón, el regimiento, la brigada, etc.), se armonicen en la mayor medida posible con la fábrica, el taller, la aldea, la pequeña localidad, y así sucesivamente. En otras palabras, nuestro objetivo es remodelar la unidad militar artificial —una unidad que existía únicamente por sí misma— en una unidad natural y productiva de los trabajadores, reduciendo de este modo el carácter artificial de la vida en el ejército.
Las divisiones proletarias construidas de este modo son más compactas; están disciplinadas por el propio método de producción; y, por tanto, hay menor necesidad de una disciplina impuesta desde arriba.