Tal vez ciertos productos solo se entreguen a aquellas personas que tengan un registro especial en su libreta de trabajo o en su tarjeta de
Posteriormente, cuando la sociedad comunista se haya consolidado y desarrollado plenamente, no serán necesarias tales regulaciones. Habrá una cantidad abundante de todos nuestros productos, nuestras heridas actuales habrán sanado hacía tiempo y cada uno podrá obtener exactamente tanto como necesite.
“¿Pero no encontrarán las personas que les conviene tomar más de lo que necesitan?”
Ciertamente no. Hoy, por ejemplo, a nadie le parece que valga la pena, cuando quiere un asiento en un tranvía, tomar tres billetes y dejar dos lugares vacíos. Ocurrirá exactamente lo mismo en el caso de todos los productos. Una persona tomará del almacén comunal precisamente tanto como necesite, ni más ni menos. Nadie tendrá ningún interés en tomar más de lo que quiere para vender el excedente a otros, ya que todos estos otros podrán satisfacer sus necesidades siempre que les plazca.
El dinero dejará entonces de tener valor. Lo que queremos decir es que al principio, en los primeros días de la sociedad comunista, los productos se distribuirán probablemente de acuerdo con la cantidad de trabajo realizado por el solicitante; en una etapa posterior, sin embargo, simplemente se suministrarán según las necesidades de los camaradas.
A menudo se ha sostenido que en la sociedad futura todos tendrán derecho al producto íntegro de su trabajo. > “Lo que habéis hecho con vuestro trabajo, eso recibiréis”. Esto es falso. Nunca sería posible realizarlo plenamente. ¿Por qué no? Por la sencilla razón de que, si todos recibieran el producto íntegro de su trabajo, nunca habría ninguna posibilidad de desarrollar, expandir