mantenimiento de la estupidez y de la ignorancia, era considerado como un asunto de gran importancia para el Estado. La religión era la asignatura principal de instrucción en las escuelas. En las escuelas, por otra parte, la autocracia apoyaba a la iglesia, y la iglesia apoyaba a la autocracia. Además de la enseñanza religiosa obligatoria en las escuelas y de la asistencia obligatoria a los servicios religiosos, la iglesia tenía otras armas. Empezó a hacerse cargo de toda la educación popular, y con este propósito Rusia se vio cubierta por una red de escuelas de la iglesia.
Gracias a la unión de la escuela y la Iglesia, nuestros jóvenes fueron desde sus primeros años esclavos de la superstición religiosa, lo que hizo prácticamente imposible transmitir a sus mentes ninguna perspectiva integral del universo.
A una misma y única pregunta (por ejemplo, acerca del origen del mundo), la religión y la ciencia dan respuestas contradictorias, de modo que la mente impresionable del alumno se convierte en un campo de batalla entre el conocimiento exacto y los groseros errores de los oscurantistas.
En muchos países, los jóvenes son educados no solo en un espíritu de sumisión hacia el régimen dominante, sino también en un espíritu de sumisión hacia el orden autocrático-eclesiástico-feudal derrocado. Esto sucede en Francia. Incluso desde la perspectiva del Estado burgués, una propaganda de este tipo es reaccionaria.
El programa del liberalismo burgués solía contener la exigencia de la separación de la escuela y la Iglesia. Los liberales lucharon por la sustitución de la instrucción religiosa en las escuelas por la instrucción en la moral burguesa; y exigieron el cierre de las escuelas organizadas por asociaciones religiosas y por monasterios.