profesionales, pero los puestos más altos han sido ocupados por miembros de la burguesía más adinerada. Sin embargo, incluso los funcionarios menores son educados en un espíritu de devoción hacia el Estado rapaz; los más talentosos entre ellos aspiran a un ascenso de categoría, a condecoraciones y títulos, a una «carrera oficial». El resultado es que la mayoría de estos caballeros rebosa de un profundo desdén hacia el «pueblo llano».
Las dimensiones y el crecimiento de esta oficialidad pueden deducirse de las siguientes cifras, tomadas del libro de Olshevsky Burocracia.
- En Austria, en el año 1874, ascendían en números redondos a 27 000; en 1891, ascendían a 36 000; en 1900, ascendían a 169 000.
- En Francia, el número de funcionarios en el año 1891 era de 1 500 000, lo que representaba aproximadamente el 4 por ciento de la población.
- En Gran Bretaña, en el mismo año, había alrededor de 1 000 000 de funcionarios [empleados públicos], lo que representaba aproximadamente el 2,6 por ciento de la población.
- En los Estados Unidos, en el año 1890, había 750 000 funcionarios.
Olshevsky, burgués él mismo, nos dice que la burocracia se caracteriza por los siguientes rasgos: rutinismo, burocratismo, modales prepotentes, mezquindad.
En todos los países capitalistas, el trabajo administrativo se halla de hecho en manos de una oficialidad de este carácter.
Debemos repetir que los más altos funcionarios son reclutados principalmente de entre la burguesía adinerada, y de los círculos de la nobleza y de los grandes terratenientes. Esto es inevitable en la sociedad capitalista, donde la burguesía manda.