En la Primera Parte aprendimos que la sociedad contemporánea consta de clases con intereses en conflicto. Por ejemplo, las largas jornadas de trabajo pueden ser rentables para la burguesía, pero son desfavorables para la clase trabajadora.
La paz entre las clases es tan imposible como la paz entre lobos y ovejas. Los lobos quieren comerse a las ovejas, por lo que las ovejas deben defenderse de los lobos.
Pero si esto es así (y sin duda lo es), entonces debemos preguntarnos si es posible que los lobos y las ovejas tengan una voluntad común. Toda persona inteligente sabe que es absurdo hablar de algo semejante. Simplemente no puede haber una voluntad común entre ovejas y lobos.
Debemos tener una cosa u otra:
- o bien la voluntad de los lobos, la de aquellos que esclavizan a las ovejas engañadas y oprimidas;
- o bien la voluntad de las ovejas, la de aquellos que desean librar a las ovejas de los lobos y expulsar a los saqueadores.
No puede haber un término medio en este asunto.
Ahora bien, es tan claro como la luz del día que lo mismo se aplica a las dos clases principales de la sociedad humana. En la sociedad contemporánea, clase se enfrenta a clase, la burguesía contra el proletariado, el proletariado contra la burguesía. Entre ellas hay una guerra a muerte. ¿Cómo es posible que tengan una voluntad común, una voluntad burguesa-proletaria? Evidentemente, no hay más posibilidad de deseos y aspiraciones burgueses-proletarios que de deseos y aspiraciones de lobo y cordero.