que posee un solo par de manos, se denomina acumulación o concentración del capital.
Asimismo hemos visto (véase el §14. «La lucha entre la producción en gran escala y en pequeña escala») que el desarrollo del capitalismo entraña la decadencia de la producción en pequeña y mediana escala; que los pequeños y medianos productores y comerciantes se arruinan, por no hablar de los artesanos independientes; hemos visto que el gran capitalista se los traga a todos.
El capital que antes poseían los pequeños y medianos capitalistas se les escapa de las manos y, por diversas vías, va a parar a las fauces de los grandes tiburones. El capital que poseen los gran capitalistas aumenta, por consiguiente, en la cuantía que han arrebatado a los capitalistas menores.
Ahora se produce una acumulación de capital en manos de un solo individuo, una acumulación de lo que antes estaba distribuido entre varias manos. Ahora, tras la ruina de los capitalistas menores, su capital se ha convertido en el botín de los vencedores. A esta acumulación de capital que antes estaba disperso se le denomina centralización del capital.
La concentración y centralización del capital, la acumulación de capital en unas pocas manos, no implica todavía la concentración y centralización de la producción. Supongamos que un capitalista ha utilizado la acumulación de plusvalía para comprar una pequeña fábrica a un vecino, y que sigue haciendo funcionar esta fábrica según las viejas directrices. Aquí se ha producido una acumulación, pero no hay ningún cambio en la producción. Por lo general, sin embargo, las cosas siguen un curso diferente. En realidad, ocurre con mucha más frecuencia que el capitalista (porque le resulta rentable)