El partido debe desenmascarar sistemáticamente el fraude burgués, que funciona de la siguiente manera. * Se le conceden ciertos derechos al obrero, pero se le deja en una dependencia material respecto a un amo. En consecuencia, la tarea de nuestro partido es aplastar a los explotadores por todos los medios de los que dispone el
Además, incumbirá a nuestro partido, a medida que sea capaz de aplastar a los explotadores y a sus acólitos, a medida que sea capaz de transformarlos, mitigar y revocar gradualmente las medidas que al principio fue necesario imponer.
Supongamos, por ejemplo, que las clases profesionales se han acercado a la clase obrera, que ya no son hostiles a los trabajadores, que en todo lo que hacen están enteramente del lado del Poder Soviético, que están en los mejores términos con el proletariado. Cuando esto suceda (y es solo cuestión de tiempo), nos incumbirá otorgar a las clases profesionales plenos derechos civiles y acogerlas en nuestra familia.
Hoy, cuando el mundo entero está en armas contra la República de los Trabajadores, sería prematuro hablar de semejante ampliación de derechos.
Pero no debemos dejar nunca de manifestar con absoluta claridad que la ampliación de derechos llegará en definitiva, y llegará tanto antes cuanto más pronto terminen los intentos de los explotadores por derrocar el comunismo.
De este modo, el Estado proletario se irá extinguiendo gradualmente y se transformará en una sociedad comunista sin Estado, en la que la división en clases habrá desaparecido por completo.