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XX. Todo en movimiento

lejos de todo tendero, verdulero, médico, panquero y banquero. Y aunque esto también es aplicable a los buques mercantes, ni mucho menos en el mismo grado que a los balleneros. Pues además de la gran duración del viaje ballenero, de los numerosos artículos propios del ejercicio de esta pesca y de la imposibilidad de reemplazarlos en los puertos remotos que suelen frecuentar, hay que recordar que, de todos los barcos, los balleneros son los más expuestos a accidentes de toda índole, y especialmente a la destrucción y pérdida de aquellas mismas cosas de las que más depende el éxito del viaje. De ahí los botes de repuesto, los palos de repuesto, las líneas y arpones de repuesto, y casi todo lo demás de repuesto, excepto un capitán de repuesto y un barco duplicado.

En la época de nuestra llegada a la isla, el almacenamiento más pesado del Pequod casi se había completado; comprendiendo su carne de res, pan, agua, combustible, y aros y duelas de hierro. Pero, como se insinuó antes, durante algún tiempo hubo un continuo ir y venir a bordo de varios trebejos de toda clase, tanto grandes como pequeños.

Principal figura

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