Es también este extremo decapitado de la cabeza el que finalmente se saca del agua y se mantiene en esa posición mediante los enormes aparejos de corte, cuyas combinaciones de cáñamo, por un lado, forman una auténtica selva de cuerdas en ese sector.
Dicho esto, prestad atención ahora, os lo ruego, a esa maravillosa y —en este caso particular— casi fatal operación mediante la cual se extrae el aceite del gran tonel de Heidelberg del cachalote.