corona. No sé de ningún otro autor que haya insinuado algo al respecto; pero por deducción me parece que el esturión debe dividirse del mismo modo que la ballena, correspondiéndole al Rey la cabeza sumamente densa y elástica propia de ese pez, la cual, considerada simbólicamente, tal vez pueda fundarse humorísticamente en cierta afinidad presumida. Y así parece haber una razón en todas las cosas, incluso en la ley.
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