los miembros del trust a presentar una oferta inferior a un precio que incurriría en pérdidas, las cuales debían pagarse con los recursos del fondo. De este modo, la empresa competidora sería expulsada del mercado. A menudo se argumenta que las combinaciones para subir los precios no pueden durar mucho debido al incentivo que el precio elevado representa para la entrada de nuevos competidores en el sector; pero las armas que este trust utilizó para arruinar a un competidor antiguo y fuerte son aún más eficaces contra un recién llegado, y la conciencia de que habrán de enfrentarse a semejante guerra suele disuadir a los nuevos competidores de adentrarse en el
El boicot fue considerado en su día como un arma de combate más bien degradante; pero hoy el término se ha vuelto familiar en los círculos comerciales. Ni siquiera las grandes compañías ferroviarias tienen escrúpulos en utilizar el boicot para librar sus batallas. Uno podría imaginar que tanto la cosa como el nombre satisfacían una necesidad sentida desde hacía tiempo.