embargo, con la afirmación de que nuestro sistema actual de dirigir empresas corporativas resulta inevitable en la gravitación de su propiedad hacia las manos de los poseedores de grandes fortunas.
Los ferrocarriles del país son un claro ejemplo de ello. Hubo un tiempo en que las acciones y los bonos de los ferrocarriles eran propiedad de gente de modestos recursos en todo el país.