simplemente en la adhesión de sus miembros al acuerdo de mantener los precios. Su grado de poder nunca puede ser grande, en comparación con los monopolios que controlan las fuentes originales de producción; pues si se intenta elevar los precios desmedidamente, surgirá la competencia fuera de la combinación, o se inducirá al consumidor a tratar directamente con el productor.
Debido a esta debilidad, la tentación es grande para estos monopolios de fortalecerse de maneras totalmente indefendibles bajo cualquier punto de vista. Ya hemos considerado la alianza de los monopolios comerciales con los trusts con el fin de fortalecerse. Pero el trust que establece tal alianza debe declararse culpable del cargo de discriminación además del de monopolio.
Bastante malo es subir los precios de los artículos de primera necesidad y obligar a toda la comunidad a pagar el tributo; pero peor es añadir a esto el crimen de discriminar a ciertas personas dentro de la comunidad, a instancias de un monopolio menor.
Pero el monopolio comercial no limita sus pecados a tentar al monopolio más fuerte para que practique discriminaciones. Practica la discriminación en sí mismo bajo formas muy desagradables. Una combinación entre fabricantes de muelles para vagones de ferrocarril, que deseaba arruinar a un competidor independiente, no solo acordó con la Asociación Estadounidense del Acero que al compañía independiente se le cobraría por el acero 10 dólares más por tonelada que a los miembros del cártel, sino que recaudó un fondo para ser utilizado de la siguiente manera: > Cuando la empresa independiente presentaba una oferta para un contrato de muelles, se autorizaba a uno de