ir para terminar cuanto antes y no llegar demasiado tarde a la cita con Mitia. Madame Jojlakov llevaba tres semanas indispuesta: por alguna razón se le había hinchado un pie y, aunque no guardaba cama, se pasaba el día medio reclinada en el sofá de su tocador, con un deshabillé tan fascinante como recatado. Aliosha había observado una vez, con inocente diversión, que, a pesar de su enfermedad, madame Jojlakov había empezado a acicalarse bastante: moños, cintas y batas holgadas habían hecho su aparición, y él intuía el motivo, aunque desechaba tales pensamientos por considerarlos frívolos. Durante los últimos dos meses, el joven funcionario Perjotin se había convertido en un visitante habitual de la casa.
Alyosha had not called for four days and he was in haste to go straight to Lise, as it was with her he had to speak, for Lise had