querido muchacho, ¿no se queda a tomar uno conmigo? ¿No? Bueno...» Y, acompañando a Loftus hasta la puerta, le susurró allí: «Mis respetos a la señorita
—No olvides, Royal —le gritó Fanny cuando se iba—, que cenas con nosotros el nueve.
querido muchacho, ¿no se queda a tomar uno conmigo? ¿No? Bueno...» Y, acompañando a Loftus hasta la puerta, le susurró allí: «Mis respetos a la señorita
—No olvides, Royal —le gritó Fanny cuando se iba—, que cenas con nosotros el nueve.