Entonces las lágrimas vinieron, raudas, como el repicar de la lluvia. Sobre la mesa donde estaba sentada inclinó la cabeza y sollozó, con espasmos, con sollozos de niña.
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Entonces las lágrimas vinieron, raudas, como el repicar de la lluvia. Sobre la mesa donde estaba sentada inclinó la cabeza y sollozó, con espasmos, con sollozos de niña.