Codal
nydus/The Turn of the ScrewPublic
Página 82 de 181
Table of Contents

IX

was that there was a little boy in the world who could have for the inferior age, sex, and intelligence so fine a consideration. They were extraordinarily at one, and to say that they never either quarreled or complained is to make the note of praise coarse for their quality of sweetness.

A veces, en verdad, cuando caía en la grosería, tal vez tropezaba con indicios de pequeños entendimientos entre ellos según los cuales uno debía entretenerme mientras el otro se escabullía.

Hay una faceta ingenua, supongo, en toda diplomacia; pero si mis alumnos maquinaban contra mí, desde luego lo hacían con el mínimo de ordinariez. Fue por el otro lado donde, tras una tregua, estalló la ordinariez.

Encuentro que en verdad me demoro mucho; pero debo lanzarme a la piscina. Al continuar con el registro de lo que fue espantoso en Bly, no solo pongo a prueba la fe más generosa —lo cual me importa poco— sino que —y esto es harina de otro costal— revivo lo que yo misma sufrí, vuelvo a abrirme paso a través de ello hasta el final. Hubo de pronto una hora tras la cual, al mirar atrás, el asunto me parece haber sido puro sufrimiento; pero al menos he llegado al meollo del mismo, y el camino más recto para salir es sin duda seguir avanzando.

Una noche —sin nada que lo antecediera o lo preparara— sentí el frío roce de la impresión que me había aliento la noche de mi llegada y que, mucho más leve entonces, como ya he mencionado, probablemente habría tomado a la ligera en el recuerdo de haber sido mi estancia subsiguiente menos agitada. No me había acostado; estaba sentada leyendo a la luz de un par de velas. Había en Bly una habitación llena de libros viejos —novelas del siglo pasado, algunas, que, con una fama muy poco recomendada, pero sin llegar jamás ni al extremo de un ejemplar extraviado, habían llegado al hogar recluido y apelaban a la curiosidad no

82