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nydus/The Story of My Experiments with TruthPublic
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Table of Contents

XIX

When a Governor Is Good

Mientras que por un lado la labor de servicio social del tipo que he descrito en los capítulos anteriores se estaba llevando a cabo, por el otro el trabajo de registrar las declaraciones de los agravios de los ryots avanzaba rápidamente.

Se tomaron miles de estas declaraciones, y no podían dejar de surtir efecto. El número cada vez mayor de ryots que venían a prestar declaración aumentó la ira de los hacendados, quienes movieron cielo y tierra para contrarrestar mi investigación.

Un día recibí una carta del Gobierno de Bihar en los siguientes términos:

«Su investigación se ha prolongado lo suficiente; ¿no debería ponerle fin ahora y marchar de Bihar?»

La carta estaba redactada con cortesía, pero su significado era obvio.

Contesté por escrito que la investigación iba a ser necesariamente prolongada, y que a menos y hasta que tuviera como resultado aliviar al pueblo, no tenía la intención de marcharme de Bihar. Señalé que el Gobierno tenía la libertad de dar por terminada mi investigación aceptando que las quejas de los ryots eran genuinas y remediándolas, o reconociendo que los ryots habían presentado pruebas suficientes para una investigación oficial que debía instituirse de inmediato.

Sir Edward Gait, el teniente gobernador, me pidió que fuera a verlo, expresó su buena disposición para nombrar una comisión de investigación y me invitó a ser miembro de ella. Me informé de los nombres de los otros miembros y, tras consultarlo con mis colaboradores, acepté formar parte de la comisión, con la condición de que tuviera la libertad de conferenciar con mis colaboradores durante el transcurso de la investigación, de que el Gobierno reconociera que, al ser miembro de la comisión, no dejaba de ser el defensor de los ryots, y de que, en caso de que el resultado de la investigación no me dejara satisfecho, tuviera plena libertad para orientar y aconsejar a los ryots sobre la línea de acción que debían emprender.

Sir Edward Gait aceptó la condición como justa y apropiada y anunció la investigación. El difunto Sir Frank Sly fue nombrado Presidente del Comité.

El Comité falló a favor de los ryots, y recomendó que los hacendados devolvieran una parte de las exacciones hechas por ellos que el Comité había considerado ilegales, y que el sistema tinkathia fuera abolido por ley.

Sir Edward Gait tuvo una gran participación en lograr que el Comité presentara un informe unánime y en que se aprobara el Proyecto de Ley Agraria de acuerdo con las recomendaciones del Comité.

De no haber adoptado una actitud firme, y de no haber puesto en juego todo su tacto sobre el asunto, el informe no habría sido unánime y la Ley Agraria no se habría aprobado.

Los hacendados ostentaban un poder extraordinario. Opusieron una enérgica resistencia al proyecto de ley a pesar del informe, pero Sir Edward Gait se mantuvo firme hasta el final y cumplió a cabalidad con las recomendaciones del Comité.

El sistema tinkathia, que había existido durante aproximadamente un siglo, quedó así abolido, y con él llegó a su fin el raj de los terratenientes. Los ryots, que durante todo ese tiempo habían permanecido subyugados, recuperaron en cierta medida lo suyo, y la superstición de que la mancha del añil jamás podría eliminarse quedó desacreditada.

Mi deseo era continuar la labor constructiva durante algunos años, fundar más escuelas y penetrar en las aldeas con mayor eficacia. El terreno había sido preparado, pero no le plugo a Dios, como tantas veces antes, permitir que mis planes se cumplieran. El destino decidió otra manera y me empujó a emprender mi labor en otra parte.

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