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nydus/The Princess and the GoblinPublic
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XXIII. Curdie y su madre

—¡Decía tantas tonterías! —respondió Curdie—, y me soltó un montón de cosas que no eran ciertas ni por asomo; y no logro superarlo.

—¿Qué eran? —preguntó su padre—. Tu madre tal vez pueda arrojar algo de luz sobre el asunto.

Entonces Curdie se confesó por entero y les contó todo.

Todos se quedaron en silencio durante un rato, meditando sobre aquel extrañísimo relato. Por fin habló la madre de Curdie.

—Admites, muchacho —dijo ella—, que hay algo en todo este asunto que no entiendes?

—Sí, claro, madre —respondió él—. No puedo comprender cómo una niña que no sabía nada de la montaña, ni siquiera que yo estaba encerrado en ella, pudo venir desde tan lejos sola, directamente hasta donde yo estaba; y luego, después de sacarme del agujero, guiarme también fuera de la montaña, donde no habría conocido ni un solo paso del camino aunque hubiera estado tan claro como

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