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nydus/The Princess and the GoblinPublic
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VII. Las Minas

pájaro carpintero, pues el sonido llegaba desde una gran distancia a través de la sólida roca de la montaña.

El trabajo era duro en el mejor de los casos, pues hace mucho calor bajo tierra; pero no era particularmente desagradable, y algunos de los mineros, cuando querían ganar un poco más de dinero para un propósito determinado, se quedaban retrasados respecto a los demás y trabajaban toda la noche.

Pero allí abajo no se podía distinguir la noche del día, salvo por la sensación de cansancio y somnolencia; pues ninguna luz del sol llegaba jamás a aquellas sombrías regiones.

Algunos de los que así se habían quedado atrás durante la noche, aunque estaban seguros de que no había ninguno de sus compañeros trabajando, declaraban a la mañana siguiente que habían oído, cada vez que se detenían un momento para tomar aliento, un golpeteo incesante a su alrededor, como si la montaña estuviera entonces más llena de mineros que nunca durante el día; y algunos, en consecuencia, no querían quedarse nunca a pasar la noche, pues todos sabían que esos eran los sonidos de los trasgos.

Solo trabajaban de noche, pues la noche de los mineros era el día de los trasgos.

En verdad, la mayor parte de los mineros les temían a los trasgos; pues corrían entre ellos extrañas historias muy conocidas sobre el trato que habían recibido algunos a quienes los trasgos habían sorprendido en su trabajo durante la noche.

Los más valientes de entre ellos, sin embargo, entre los cuales se encontraban Peter Peterson y Curdie, quien en esto había salido a su padre, se habían quedado en la mina toda la noche una y otra vez, y aunque se habían encontrado varias veces con unos cuantos trasgos perdidos, jamás habían dejado de ahuyentarlos.

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