Curdie sufre un revés
Todo estuvo durante algún tiempo tranquilo sobre la tierra. El rey aún se encontraba ausente en una parte distante de sus dominios. Los hombres de armas seguían vigilando en torno a la casa.
Se habían quedado considerablemente asombrados al encontrar al pie de la roca en el jardín el espantoso cuerpo de la criatura trasgo matada por Curdie; pero llegaron a la conclusión de que había sido asesinada en las minas y se había arrastrado hasta allí para morir; y, salvo por el destello ocasional de alguna viva, no vieron nada que causara alarma.
Curdie seguía vigilando en la montaña, y los trasgos seguían cavando galerías más hondo en la tierra. Mientras avanzaran más profundo, a juicio de Curdie, no había peligro inmediato.
Para Irene el verano estuvo tan lleno de placer como siempre, y durante mucho tiempo, aunque a menudo pensaba en su abuela durante el día, y a menudo soñaba con ella por la noche, no la vio. Los niños y las flores seguían siendo su deleite como siempre, y trabó tanta amistad con los hijos de los mineros que encontraba en la montaña como Lootie se lo permitía; pero Lootie tenía ideas muy tontas acerca de la dignidad de una princesa, sin comprender que la princesa más verdadera es precisamente aquella que ama más a todos sus hermanos y hermanas, y que es más capaz de hacerles el bien siendo humilde con ellos. Al mismo tiempo, su comportamiento hacia la princesa había cambiado considerablemente para mejor. No podía dejar de ver que ya