Los Trasgos Mineros
Esa misma noche varios de los criados estaban charlando un rato antes de irse a la cama.
—¿Qué podrá ser ese ruido? —dijo una de las sirvientas, que había estado escuchando durante uno o dos minutos.
—Lo he oído las dos últimas noches —dijo la cocinera—. Si hubiera alguno por el lugar, lo habría tomado por ratas, pero mi Tom los mantiene bien lejos.
—He oído, sin embargo —dijo la fregona—, que a veces las ratas se desplazan en grandes compañías. Puede que haya un ejército de ellas invadiéndonos. He oído ruidos ayer y hoy también.
—Pues será una gran diversión para mi Tom y el Bob de la señora del ama de llaves —dijo la cocinera—. Serán amigos por una vez en la vida y lucharán en el mismo bando. Te apuesto a que Tom y Bob juntos ponen en fuga a cualquier cantidad de ratas.
—Me parece —dijo la niñera—, que los ruidos son demasiado fuertes para eso. Los he oído todo el día, y mi princesa me ha preguntado varias veces qué podrían ser. A veces suenan como un trueno distante, y a veces como los ruidos que se oyen en la montaña por culpa de esos horribles mineros de abajo.
—No me extrañaría —dijo la cocinera— que al fin y al cabo fueran los mineros. Puede que hayan dado con algún agujero en la montaña a