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nydus/The Princess and the GoblinPublic
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XXIII. Curdie y su madre

su princesa fuera esposa de un plebeyo, aunque este fuera diez veces

—Sí; ¡pero se tienen en tan alta estima! —dijo su madre—. Las criaturas pequeñas siempre lo hacen. El gallo enano es el más orgulloso de mi pequeño corral.

—Y me imagino —dijo Curdie— que, si una vez la atraparan, le dirían al rey que la matarían a menos que consintiera el matrimonio.

—Podrían decir eso —dijo su padre—, pero no la matarían; la mantendrían con vida por el control que eso les daría sobre nuestro rey. Hiciera él lo que les hiciera, amenazarían con hacerle lo mismo a la princesa.

—Y son lo bastante crueles como para atormentarla solo por su propia diversión; eso lo sé —dijo su madre.

—De cualquier modo, los vigilaré y veré qué se traen manos a entre manos—dijo Curdie—. Es demasiado horrible para pensarlo. No me atrevo a dejar que se me pase por la cabeza. Pero no la tendrán... al menos si puedo evitarlo. Así que, mamá querida... mi ovillo está bien... ¿me das un trozo de papel, un lápiz y un trozo de budín de guisantes, y saldré ahora mismo? Vi un lugar por donde puedo saltar la pared del jardín con bastante facilidad.

—Debes tener cuidado y apartarte del camino de los hombres de la guardia —le dijo su madre.

“Eso haré. No quiero que sepan nada del asunto. Lo echarían todo a perder. Los cobs no harían más que intentar algún otro plan; ¡son criaturas tan obstinadas! Tendré mucho cuidado, madre. Tampoco van a matarme y comerme si llegan a dar conmigo. Así que no tienes por qué preocuparte por ellos”.

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