Y el papa con los caciques respondieron que sus antepasados adoraban en aquellos dioses porque eran buenos, é que no se atrevian ellos de hacer otra cosa, é que se los quitásemos nosotros, y que veriamos cuánto mal nos iba dello, porque nos iriamos á perder en la mar; é luego Cortés mandó que los despedazásemos y echásemos á rodar unas gradas abajo, é así se hizo; y luego mandó traer mucha cal, que habia harta en aquel pueblo, é indios albañiles, y se hizo un altar muy limpio, donde pusiésemos la imágen de Nuestra Señora; é mandó á dos de nuestros carpinteros de lo blanco, que se decian Alonso Yañez é Álvaro Lopez, que hiciesen una cruz de unos maderos nuevos que allí estaban; la cual se puso en uno como humilladero que estaba hecho cerca del altar, é dijo Misa el Padre que se decia Juan Diaz, y el papa é cacique y todos los indios estaban mirando con atencion.
Llaman en esta isla de Cozumel á los caciques calachionis, como otra vez he dicho en lo de Potonchan.
Y dejallos hé aquí, y pasaré adelante, é diré cómo nos embarcamos.