cada dia, así al capitan como á nosotros; y haber visto la casa por mí nombrada llena de oro, y nos tenian por teules, que son ídolos, ú que todas las batallas venciamos; é ahora habernos venido tan grande desman, que no nos tuviesen en aquella reputacion que de ántes, sino por hombres que podiamos ser vencidos, y haber sentido cómo se desvergonzaban contra nosotros! En fin de más razones, fué acordado que aquel mismo dia de una manera ó de otra se prendiese á Montezuma ó morir todos sobre ello.
Y porque para que vean los letores de la manera que fué esta batalla de Juan de Escalante, y cómo le mataron á él y á seis soldados, y el caballo y los amigos totonaques que llevaba consigo, lo quiero aquí declarar ántes de la prision de Montezuma, por no dejallo atrás, porque es menester dallo bien á entender.