muy contrarios de lo que ahora piden y aconsejan, y que encaminemos siempre todas las cosas á Dios, y seguillas en su santo servicio será mejor.
»Y á lo que, señores, decis, que jamás capitanes romanos de los muy nombrados han acometido tan grandes hechos como nosotros, vuestras mercedes dicen verdad. É ahora en adelante, mediante Dios, dirán en las historias que desto harán memoria, mucho más que de los antepasados; pues, como he dicho, todas nuestras cosas en servicio de Dios y nuestro gran Emperador don Cárlos, y aun debajo de su recta justicia y cristiandad, serán ayudadas de la misericordia de Nuestro Señor, y nos sosterná que vamos de bien en mejor.
»Así que, señores, no es cosa bien acertada volver un paso atrás; que si nos viesen volver estas gentes y los que dejamos atrás de paz, las piedras se levantarian contra nosotros; y como ahora nos tienen por dioses y ídolos, que así nos llaman, nos juzgarian por muy cobardes y de pocas fuerzas.
»Y á lo que decis de estar entre los amigos totonaques, nuestros aliados, si nos viesen que damos vuelta sin ir á Méjico se levantarian contra nosotros, y la causa dello seria que, como les quitamos que no diesen tributo á Montezuma, enviaria sus poderes mejicanos contra ellos para que los tornasen á tributar y sobre ello dalles guerra, y aun les mandaria que nos la dén á nosotros; y ellos, por no ser destruidos, porque les temen en gran manera, lo pornian por la obra; así que, donde pensábamos tener amigos, serian enemigos; pues desque lo supiese el gran Montezuma que nos habiamos vuelto, ¿qué diria? ¿En qué ternia nuestras palabras ni lo que le enviamos á decir? Que todo era cosa de burla ó juego de niños.
»Así que, señores, mal allá y peor acullá, más vale que estemos aquí donde estamos, que es bien llano y todo bien poblado, y este nuestro real bien bastecido: unas veces gallinas, otras perros, gracias á Dios no falta de comer, si tuviésemos sal, que es la mayor falta que al presente tenemos, y ropa para guarecernos del frio.