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nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
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CAPÍTULO II.

hueco, y todas son de un madero macizo, y hay muchas dellas en que caben en pié cuarenta y cincuenta indios.

Quiero volver á mi materia. Llegados los indios con las cinco canoas cerca de nuestros navíos, con señas de paz que les hicimos, llamándoles con las manos y capeándoles con las capas para que nos viniesen á hablar, porque no teniamos en aquel tiempo lenguas que entendiesen la de Yucatan y mejicana, sin temor ninguno vinieron y entraron en la nao capitana sobre treinta dellos, á los cuales dimos de comer cazabe y tocino, y á cada uno un sartalejo de cuentas verdes, y estuvieron mirando un buen rato los navíos; y el más principal dellos, que era cacique, dijo por señas que se queria tornar á embarcar en sus canoas y volver á su pueblo, y que otro dia volverian y traerian más canoas en que saltásemos en tierra; y venian estos indios vestidos con unas jaquetas de algodon y cubiertas sus vergüenzas con unas mantas angostas, que entre ellos llaman mastates, y tuvímoslos por hombres más de razon que á los indios de Cuba, porque andaban los de Cuba con sus vergüenzas defuera, excepto las mujeres, que traian hasta que les llegaban á los muslos unas ropas de algodon que llaman naguas.

Volvamos á nuestro cuento: que otro dia por la mañana volvió el mismo cacique á los navíos, y trujo doce canoas grandes con muchos indios remeros, y dijo por señas al capitan, con muestras de paz, que fuésemos á su pueblo y que nos darian comida y lo que hubiésemos menester, y que en aquellas doce canoas podiamos saltar en tierra. Y cuando lo estaba diciendo en su lengua, acuérdome que decia: Con escotoch, con escotoch; y quiere decir, andad acá á mis casas; y por esta causa pusimos desde entónces por nombre á aquella tierra Punta de Cotoche, y así está en las cartas de marear.

Pues viendo nuestro capitan y todos los demás soldados los muchos halagos que nos hacia el cacique para que fuésemos á su pueblo, tomó consejo con nosotros, y fué acordado que sacásemos nuestros bateles de

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