traen; y les mandó que luego fuesen á sus señores á les decir vengan ó envien á tratar las paces con más certificacion; y si no vienen, que iriamos á su pueblo á les dar guerra; y les mandó dar cuentas azules para que diesen á los caciques en señal de paz; y se les amonestó que cuando viniesen á nuestro real fuese de dia, y no de noche, porque los matariamos.
Y luego se fueron aquellos cuatro principales mensajeros, y dejaron en unas casas de indios algo apartadas de nuestro real las indias que traian para hacer pan, y gallinas y todo servicio, y veinte indios que les traigan agua y leña, y desde allí adelante los traian muy bien de comer; y cuando aquello vimos, y nos pareció que eran verdaderas las paces, dimos muchas gracias á Dios por ello, y vinieron en tiempo que ya estábamos tan flacos y trabajados y descontentos con las guerras, sin saber el fin que habria dellas, cual se puede colegir.
Y en los capítulos pasados dice el coronista Gómora que Cortés se subió en unas peñas,