Y porque esto yo no lo vi, porque estaba en Méjico, sino lo que dijeron ciertos conquistadores que se hallaron en ello; y pluguiese á Dios que así fuese. Y ciertamente todos los soldados que pasamos con Cortés tenemos muy creido, é así es verdad, que la misericordia divina y Nuestra Señora la Vírgen María siempre era con nosotros; por lo cual le doy muchas gracias.
Y dejallo he aquí, y diré lo que pasó en la prision del gran Montezuma.