bajos en tierra hácia donde estaba, é no vueltas las espaldas hasta que salian de la sala.
É otra cosa vi, que cuando otros grandes señores venian de léjas tierras á pleitos ó negocios, cuando llegaban á los aposentos del gran Montezuma habíanse de descalzar é venir con pobres mantas, y no habian de entrar derecho en los palacios, sino rodear un poco por el lado de la puerta de palacio; que entrar de rota batida teníanlo por descaro; en el comer le tenian sus cocineros sobre treinta maneras de guisados hechos á su modo y usanza; teníanlos en braseros de barro chicos debajo, porque no se enfriasen.
É de aquello que el gran Montezuma habia de comer guisaban más de trescientos platos, sin más de mil para la gente de guarda; y cuando habia de comer, salíase el Montezuma algunas veces con sus principales y mayordomos, y le señalaban cual guisado era mejor é de qué aves é cosas estaba guisado, y de lo que le decian, de aquello habia de comer, é cuando salia á lo ver eran pocas veces; y como por pasatiempo, oí decir que le solian guisar carnes de muchachos de poca edad; y como tenia tantas diversidades de guisados y de tantas cosas, no le echábamos de ver si era de carne humana y de otras cosas, porque cotidianamente le guisaban gallinas, gallos de papada, faisanes, perdices de la tierra, codornices, patos mansos y bravos, venado, puerco de la tierra, pajaritos de caña y palomas y liebres y conejos, y muchas maneras de aves é cosas de las que se crian en estas tierras, que son tantas que no las acabaré de nombrar tan presto; y así, no miramos en ello.
Lo que yo sé es, que desque nuestro capitan le reprendió el sacrificio y comer de carne humana; que desde entónces mandó que no le guisasen tal manjar.
Dejemos de hablar en esto, y volvamos á la manera que tenia en su servicio al tiempo de comer, y es desta manera: que si hacia frio teníanle