Cortés le respondió y dijo que le tenia en merced la voluntad que mostraba y el presente que envió, y el ofrecimiento de dar á su majestad el tributo que decia; y luego rogó á los mensajeros que no se fuesen hasta ir á la cabecera de Tlascala, y que allí los despacharia, porque viese en lo que paraba aquello de la guerra; y no les quiso dar luego la respuesta porque estaba purgado del dia ántes, y purgóse con unas manzanillas que hay en la isla de Cuba, y son muy buenas para quien sabe cómo se han de tomar.
Dejaré esta materia, y diré lo que más en nuestro real pasó.