que éramos amigos de Montezuma y sus mejicanos, los cuales son sus enemigos mortales de tiempos muy antiguos, porque vieron que venian con nosotros en nuestra compañía muchos de sus vasallos que le dan tributos; y que con engaño y traiciones les querian entrar en su tierra, como lo tenian de costumbre, para llevar robados sus hijos y mujeres, y que por esta causa no creian á los mensajeros que les enviábamos.
Y demás desto dijeron que los primeros indios que nos salieron á dar guerra así como entramos en sus tierras, que no fué por su mandado y consejo, sino por los chontales estomíes, que son gentes como monteses y sin razon; y que como vieron que éramos tan pocos, que creyeron de tomarnos á manos y llevarnos presos á sus señores y ganar gracias con ello, y que ahora vienen á demandar perdon de su atrevimiento, y que cada dia traerán más bastimento del que allí traian, y que lo recibamos con el amor que lo envian, y que de allí á dos dias vendrá el capitan Xicotenga con otros caciques, y dará más relacion de la buena voluntad que toda Tlascala tiene de nuestra buena amistad.
Y luego que hubieron acabado su razonamiento bajaron sus cabezas y pusieron las manos en el suelo y besaron la tierra; y luego Cortés les habló con nuestras lenguas con gravedad é hizo del enojado, é dijo que, puesto que habia causas para no los oir ni tener amistad con ellos, porque desde que entramos por su tierra les enviamos á demandar paces y les envió á decir que los queria favorecer contra sus enemigos los de Méjico, é no lo quisieron creer y querian matar nuestros embajadores, y no contentos con aquello, nos dieron guerra tres veces, y de noche, y que tenian espías y asechanzas sobre nosotros, y en las guerras que nos daban les pudiéramos matar muchos de sus vasallos; y no quise, y que los que murieron me pesa por ello, que ellos dieron causa á ello, y que tenian determinado de ir adonde están los caciques viejos á dalles guerra; que pues ahora vienen de paz de parte de aquella provincia, que él los recibe en nombre de nuestro Rey y señor, y les agradece el bastimento que