Y como supo que era, comunicó lo que sentia della con todos nosotros, capitanes y soldados, y con grandes dádivas y ofrecimientos que nos haria ricos á todos nos atraia para que tuviésemos con él, y no sabia quien venia por capitan; y estábamos muy alegres con las nuevas y con el más oro que nos habia dado Cortés por via de mercedes, como que lo daba de su hacienda, y no de lo que nos cabia de parte, y viendo el gran socorro é ayuda que nuestro Señor Jesucristo nos enviaba.
É quedarse ha aquí, é diré lo que pasó en el real de Narvaez.