á su capitan Xicotenga, y se les dijo que por el atrevimiento de venir de aquella manera se les ha hecho ahora aquel castigo, é digan que venga cuando quisiere, de dia ó de noche; que allí le aguardariamos dos dias, y que si dentro de los dos dias no viniese, que lo iriamos á buscar á su real; y que ya hubiéramos ido á les dar guerra y matalles, sino porque los queremos mucho, y que no sean más locos, y vengan de paz; y como fueron aquellos indios de las manos cortadas y dedos, en aquel instante dicen que ya Xicotenga queria salir de su real con todos sus poderes para dar sobre nosotros de noche, como lo tenian concertado; y como vió ir á sus espías de aquella manera, se maravilló y preguntó la causa dello, y le contaron todo lo acaecido, y desde entónces perdió el brio y soberbia; y demás desto, ya se le habia ido del real una capitanía con toda su gente, con quien habia tenido contienda y bandos en las batallas pasadas.
Dejemos esto aquí, é pasemos adelante.