—«Malinche, en vuestra casa estais vos y vuestros hermanos, descansad.»
Y luego se fué á sus palacios, que no estaban léjos; y nosotros repartimos nuestros aposentos por capitanías, é nuestra artillería asestada en parte conveniente; y muy bien platicada la órden que en todo habiamos de tener, y estar muy apercebidos, así los de á caballo como todos nuestros soldados; y nos tenian aparejada una muy suntuosa comida á su uso é costumbre, que luego comimos.
Y fué esta nuestra venturosa é atrevida entrada en la gran ciudad de Tenustitlan, Méjico, á ocho dias del mes de Noviembre, año de nuestro Salvador Jesucristo de 1519 años. Gracias á nuestro Señor Jesucristo por todo. É puesto que no vaya expresado otras cosas que habia que decir, perdónenme, que no lo sé decir mejor por agora hasta su tiempo.
É dejemos de más pláticas, é volvamos á nuestra relacion de lo que más nos avino; lo cual diré adelante.