CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Verdadera historia de los sucesos de la conquista de la Nueva-España, Tomo IPublic
Página 134 de 463
Table of Contents

CAPÍTULO XXXVI.

barrida la casa é la iglesia y enramado, y que las reverenciasen, é hallarian salud y buenas sementeras; y despues que era ya tarde nos embarcamos, y á otro dia lúnes por la mañana nos hicimos á la vela, y con buen viaje navegamos é fuimos la via de San Juan de Ulúa, y siempre muy juntos á tierra; é yendo navegando con buen tiempo, deciamos á Cortés los soldados que veniamos con Grijalva, cómo sabiamos aquella derrota:

—«Señor, allí queda la Rambla, que en lengua de indios se dice Aguayaluco

Y luego llegamos al paraje de Tonala, que se dice San Anton, y se lo señalábamos; más adelante le mostramos el gran rio de Guazacualco, é vió las muy altas sierras nevadas, é luego las sierras de San Martin; y más adelante le mostramos la roca partida, que es unos grandes peñascos que entran en la mar, é tiene una señal arriba como á manera de silla; é más adelante le mostramos el rio de Albarado, que es adonde entró Pedro de Albarado cuando lo de Grijalva; y luego vimos el rio de Banderas, que fué donde rescatamos los diez y seis mil pesos, y luego le mostramos la isla Blanca, y tambien le dijimos adónde quedaba la isla Verde; y junto á tierra vió la isla de Sacrificios, donde hallamos los altares cuando lo de Grijalva, y los indios sacrificados, y luego en buena hora llegamos á San Juan de Ulúa juéves de la Cena despues del medio dia.

Acuérdome que llegó un caballero que se decia Alonso Hernandez Puertocarrero, é dijo á Cortés:

—«Paréceme, señor, que os han venido diciendo estos caballeros que han venido otras dos veces á esta tierra:

Cata Francia, Montesinos
Cata Paris la ciudad,
Cata las aguas del Duero,
Do van á dar á la mar.

Yo digo que mireis las tierras ricas, y sabeos bien gobernar.»

134